Canción para hundir flores en el mar anuncia una voz singular en el panorama del cómic nacional. Esta obra fue galardonada con el Premio Castelao del año 2018, que concede la diputación de A Coruña.
Te contestamos al instante
Cualquier dudas que tengas, te contestamos al instante, por email, whatsapp o teléfono.
Canción para hundir flores en el mar de Oliver Añón reconstruye una vida, la del propio autor, a partir de un caleidoscopio de instantes vividos. Contrapone esta narrativa a retales, de marcada inspiración poética, un trazo prístino y cristalino, con un marcado blanco y negro. Añón comparte con el lector vivencias de aquellos veranos eternos de la infancia en el pueblo, de baños y hogueras de San Juan, del ocaso de sus abuelos y abuelas, de los cambios que trae consigo el paso del tiempo.
Ficha técnica
Datos sobre las medidas de las tallas (Ancho/Alto)
NIÑOS
|
ADULTO
|
3/4 años [30 cm / 40 cm]
|
M [50 cm / 71 cm]
|
5/6 años [35 cm / 45 cm]
|
L [54 cm / 73 cm]
|
7/8 años [38 cm / 53 cm]
|
XL [58 cm / 75 cm]
|
+ o - 1,5 cm
4 otros artículos en la misma categoría:
A los 47 años a Ramón le diagnostican una enfermedad que él pensaba que “era de viejos”: Parkinson.TIEMBLA es el relato cotidiano del enfrentamiento y la aceptación de una enfermedad neurodegenerativa, a la vez que supone una reflexión personal sobre cómo llevar una nueva vida en la compañía de la enfermedad. El trazo de línea clara acentúa el tono llano y sin dramatismo del autor para...
Considerado una de las últimas figuras del ciclismo épico, el deportista italiano Gino Bartali unió una Italia devastada por el fascismo de Benito Mussolini, con vibrantes victorias en las principales competiciones, pero detrás de este símbolo nacional se escondía un héroe con un secreto bien guardado… « Ongia egin egiten da, ez da esaten. Kirolaren dominak kanpotik zintzilikatzen dira;...
Con el talento que le conocemos (Safari playero, Siempre podemos ser amigos), Mawil retrata en este libro el capítulo de sus años de colegio cuando formaba una banda con sus amiguetes, a lo largo en los años 90 en Berlín. Y como de costumbre, logra contar sus experiencias con la pizca de auto-escarnio que nos hace pasar un rato muy divertido sumergiéndonos en nuestros propios vagos recuerdos...
Siempre podemos ser amigos no necesita subtítulos, y es sin duda una historia triste, a pesar de sonreír en cada página. Cuatro capítulos para cuatro amores, Mawil logra mezclar emoción y risa describiendo cuatro ligues frustrados de un chico muy sensible a lo largo de su joven experiencia con las chicas. Este cómic fue premiado varias veces por nuestros vecinos alemanes, aunque Mawil sea...
error No se puede enviar su apreciación de revisión